Esta es una noticia publicada en el Diario Popular del día domingo 6 de agosto de 2010 que denuncia este gravísimo problema que ocurre en el barrio vecino de Flores, pero que sin duda, no es propio ni exclusivo de este barrio, porque en realidad es algo que se encuentra instalado no solo en el nuestro sino en rigor, en toda la Argentina.
Según un informe difundido por Periodismo Social, trece chicos argentinos caen en las redes del turismo sexual por día. Las estadísticas pertenecen a la Policía Federal y el modus operandi siempre es el mismo: niños y adolescentes vulnerables, en situación de calle, son captados por adultos en plena vía pública, y son llevados a hoteles. Uno de los últimos casos fue denunciado al 102, la línea que el Gobierno de la Ciudad habilitó para recibir denuncias de violación de derechos de niños, niñas y adolescentes. Una voz anónima alertó que en la Plaza de la Estación Retiro, por donde pasan miles de personas cada día, a pocas cuadras del microcentro porteño, alguien está entregando chicos a turistas en hoteles de lujo. La Policía concurrió al lugar, pero no encontró nada. Ya era tarde. Denuncias como esa se reciben todas las semanas en esa misma línea. Y todas confirman eso que el propio ministro de Justicia, Aníbal Fernández, aceptó recientemente: en nuestro país, la explotación sexual comercial infantil ya ha dejado de ser un "fenómeno a prevenir" para convertirse en una "realidad a combatir". Según la Policía Federal, según publicó el diario Popular, por año cinco mil chicos, de entre 8 y 17 años, son atrapados en las redes del turismo sexual. Pero las cosas pueden ser más graves aún: en esa fuerza de seguridad, afirman que "las cifras pueden llegar a triplicar ese número". La confirman las organizaciones sociales, que también advierten: “Sin estadísticas confiables, no se puede atacar el problema”. ¿Y qué más dicen las estadísticas? El año pasado, el Gobierno porteño atendió 58 denuncias de explotación sexual comercial infantil. Seis de cada diez de esos chicos residía en la ciudad y al menos el 34 por ciento habían sufrido los abusos durante los dos últimos años. ¿Las edades? Según la Oficina de Asistencia a la Víctima (OFAVI), de la Procuración General de la Nación, los más afectados por este negocio ilegal son los chicos de entre 13 y 18 años. Fernando Mao es coordinador nacional de la Red Alto al Tráfico y la Trata de niños, niñas y adolescentes (Raat). Según explica, "en la Ciudad las víctimas tienen entre 11 y 16 años. Son captadas por redes de delincuencia y sometidas a vender servicios sexuales. Recientemente denunciamos, por ejemplo, que muchos chicos de la villa 21 fueron llevados para ser explotados en una conocida cadena de hoteles internacionales”. Y explica: “Es un fenómeno multidimensional, ligado a la exclusión social, a la falta de salud, de educación, y de trabajo de los padres. También a la desintegración familiar, la mala distribución de la riqueza, negligencia estatal y el Estado que no se dispone a resarcir el daño”. Con ese diagnóstico coincide Marco Sotelo, especialista de Ecpat Internacional. Asegura que la explotación sexual infantil “casi siempre viene asociada a la inequidad y/o a la pobreza, pero también al consumismo imperante cada vez más en nuestras sociedades latinoamericanas. En Argentina quizás las modalidades que más se han destacado por parte de las investigaciones periodísticas o de otras fuentes son las de Utilización de Niños en Prostitución, Pornografía Infantil y Trata de Niños con fines sexuales. Del Turismo Sexual no hay mucho material documentado”. Una consecuencia directa de lo poco que se habla del tema. De lo mucho que se lo silencia.
El Código de Conducta, intenta promover y fomentar que las empresas de turismo adopten acciones en contra de la Explotación Sexual Comercial Infantil desde una perspectiva de Responsabilidad Social Corporativa.
La Argentina es el primer país donde interviene la Secretaría de Turismo en la promulgación del tema. En el resto de los países se realiza a través de
La Argentina es el primer país donde interviene la Secretaría de Turismo en la promulgación del tema. En el resto de los países se realiza a través de
Organizaciones No Gubernamentales.
Según Sotelo, “el Código es un instrumento internacional, de adhesión voluntaria, que genera un valor agregado para las empresas que lo firman, al ser percibidas como parte de una Red en contra de la explotación sexual de los niños en el contexto de los viajes y el turismo. Se lograría así tener al sector turismo más sensibilizado, capacitado y preparado para hacer frente a la problemática de la explotación sexual. Todavía no se conoce de empresas que ya lo hayan firmado en Argentina, pues recién se está iniciando su implementación desde el Estado”.
Según Sotelo, “el Código es un instrumento internacional, de adhesión voluntaria, que genera un valor agregado para las empresas que lo firman, al ser percibidas como parte de una Red en contra de la explotación sexual de los niños en el contexto de los viajes y el turismo. Se lograría así tener al sector turismo más sensibilizado, capacitado y preparado para hacer frente a la problemática de la explotación sexual. Todavía no se conoce de empresas que ya lo hayan firmado en Argentina, pues recién se está iniciando su implementación desde el Estado”.
Las zonas de Cataratas y de la Triple Frontera, en Misiones, siempre fueron consideradas “aptas” para la práctica del turismo sexual infantil. ¿Las razones? Una mezcla peligrosa de pobreza, complicidad y ausencia de controles policiales.
Pero en los últimos años se registró una expansión hacia otras provincias. Una de ellas es Neuquén, en la Patagonia Norte. Por ello, la Subsecretaría de Justicia y Derechos Humanos de esa provincia elevó en los últimos meses a los intendentes y concejales de todos los bloques de cada localidad una propuesta para proveer de herramientas conceptuales y específicas tendientes a prevenir los delitos de explotación sexual comercial infantil en toda la provincia. Y sugiere a cada municipio la creación de un registro de prestadores turísticos con inscripción en el mismo de carácter obligatorio, para generar medidas para detectar, prevenir y proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes contra la explotación del turismo sexual infantil. Además, establece que las empresas y prestadores deberán adherir al Código Ético Mundial para el Turismo referenciado y elaborar y poner en marcha campañas de difusión respecto al turismo sexual comercial infantil.
Y, también, obliga a que “luego de tomar conocimiento que turistas realizan prácticas de explotación sexual comercial con niños(as) y adolescentes, las empresas deben realizar la correspondiente denuncia penal ante el juzgado correspondiente o la denuncia a la Defensora de los Derechos del Niño. Ambas pueden ser anónimas. Luego, se deberá proceder a la inmediata clausura del local y la aplicación de multas. Por todo ello, sugiere la puesta en marcha de campañas contra la explotación sexual comercial infantil”.
Se necesita una acción de parte del Estado. Que dé una solución a las -siempre según estadísticas de organizaciones sociales- casi 400.000 personas que estarían siendo explotadas con fines sexuales y laborales en nuestro país. Sin dudas, un número que espanta. Una realidad que exige un compromiso urgente.
Fuente: RedAndi - Periodismo Social





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