De público y notorio, hace ya más de dos semanas que viene anunciándose y producíéndose en el ámbito de la C.A.B.A. el cierre de cursos. El Ministerio de Educación de la Ciudad confirmó que se cerraron 220 cursos de primaria, técnica y media que tenían menos de quince alumnos y se fusionaron con otras secciones.
El Ministerio de Educación porteño inició un proceso de “reordenamiento del sistema” mediante la “integración” de grados o divisiones con pocos alumnos, lo que derivó en el cierre de 220 secciones en los niveles primario, medio y técnico, según confirmaron en esa cartera. La medida, que se lleva a cabo mediante la aplicación de un decreto de 1997, hasta ahora nunca instrumentado por la resistencia gremial, generó preocupación entre legisladores de la oposición, que alertan sobre el posible cierre de divisiones con pocos alumnos en escuelas.
La viceministra de Educación, Ana Ravaglia, aseguró que los cierres de cursos sólo afectan a escuelas del centro y el norte de la ciudad.
El alerta se generó en escuelas de distintos barrios, a partir de que los supervisores impartieron la instrucción de aplicar el decreto 1990, sancionado en 1997, por el cual se habilita a fusionar cursos que tengan menos de 20 estudiantes en el nivel medio o que no lleguen a 15, en el nivel primario. También establece que no se abrirán nuevos cursos cuando haya menos de 30 inscriptos en el nivel medio y 18 en el primario.
La norma fue dictada por el gobierno de Fernando de la Rúa, pero nunca se aplicó por el rechazo de los docentes.
La medida es una muestra más de lo que hace Macri para vaciar el sistema educativo público.
Nosotros te mostramos la protesta de los alumnos del colegio 12 Tomás Espora de Liniers del jueves pasado en nuestro barrio de Liniers.
La reacción de la comunidad educativa fue inmediata: se organizaron abrazos a las escuelas afectadas y clases públicas. UTE-Ctera montó una carpa durante veinte días frente a la Jefatura de Gobierno y Ademys acompañó con una movilización que terminó con la toma del ministerio. A las protestas se sumaron padres a través de las asociaciones cooperadoras y del colectivo Familias x la Escuela Pública. Y el inédito pronunciamiento de 44 supervisores –justamente los encargados de aplicar el ajuste–, que cuestionaron en duros términos la medida y reclamaron su anulación.





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